Soy Karl Marx y no vine a caerle bien a nadie!!!

 

"Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo."
Karl Marx, Tesis sobre Feuerbach (1845)



No sé muy bien cómo empezar... quizás lo mejor sea desde el principio. Nací el 5 de mayo de 1818 en Tréveris, una ciudad de Alemania. Mi familia no era rica, pero tampoco pobre.
Mi papá era abogado y desde pequeño me enseñó a pensar por mí mismo, a hacer preguntas y a buscar siempre la verdad, aunque eso a veces incomodara a los demás.
Desde chiquito me encantaba leer, cuestionar todo y no quedarme con respuestas fáciles o mentiras. Siempre fui curioso, muy soñador y nunca acepté eso de que “las cosas son así porque sí”.

Estudié Derecho, Filosofía y Economía en la universidad porque quería entender cómo funcionaba el mundo. Pero mientras más aprendía, más me daba cuenta de que algo estaba muy mal.
Me preguntaba: ¿por qué hay personas que lo tienen todo y otras que no tienen nada?
¿Por qué hay gente que trabaja todo el día y aun así no puede vivir bien?
No podía quedarme en silencio frente a eso. Me parecía súper injusto que unos pocos tuvieran tanto poder y dinero, mientras la mayoría vivía con muchas dificultades y en  mucha pobreza.

Aquí fue cuando conocí a Friedrich Engels, que no fue solo un amigo, sino alguien con quien compartí la misma lucha. Él también se daba cuenta de que el mundo estaba mal, y los dos sentimos que no podíamos quedarnos de brazos cruzados.
No queríamos solo quejarnos, sino buscar una forma de cambiar las cosas. Por eso en 1848 escribimos el Manifiesto Comunista, un libro que hasta hoy sigue generando muchas opiniones diferentes.
Ahí les decíamos a los trabajadores del mundo que se unieran para cambiar el sistema capitalista, que según nosotros los estaba explotando.

Pero no todo fue fácil. Vivimos muchas veces en la pobreza y tuvimos que irnos al exilio. Mucha gente rechazaba lo que decíamos. Mi esposa Jenny y mis hijos sufrieron conmigo. Perdí a varios de ellos por enfermedades y por no tener dinero suficiente. Era muy duro hablar de la lucha del pueblo cuando yo mismo la vivía todos los días en casa.
Pero esa misma realidad me dio más fuerza para seguir escribiendo y organizando mis ideas.

Después del Manifiesto, escribí mi obra más importante: El Capital. Es un análisis profundo del capitalismo y cómo funciona. Ahí expliqué cómo este sistema hace que unos pocos se hagan ricos explotando a la mayoría.
Me obsesionaba entender todo: cómo funciona el trabajo, el dinero, la producción, el valor… Quería que la gente abriera los ojos y se diera cuenta de que la única forma de cambiar las cosas era uniéndose y luchando por un mundo más justo.

Por mis ideas, me persiguieron. Me echaron de varios países y siempre viví bajo la vigilancia de la policía y la censura. Aun así, nunca me callé.
No lo hacía por fama ni por poder. Lo hacía por justicia, por todos los que no la tienen.

Sé que mis ideas no son perfectas, y que muchas veces se han malinterpretado o usado para hacer cosas horribles. Pero lo que yo quería de verdad era que todos pudieran vivir con dignidad, que el trabajo no fuera un castigo, y que nadie se aprovechara del dolor de otros.

Si estás leyendo esto, quiero que sepas algo: pensar en la justicia y la igualdad no es solo cosa de filósofos o políticos. Es algo que cualquiera puede hacer.
Pregúntate por qué el mundo es como es, y qué puedes hacer tú para cambiarlo.


Karl Marx.


Proletarios de todos los países, ¡uníos

 Karl Marx, El Manifiesto Comunista (1848)


"El trabajador pone su vida en el objeto, pero ahora su vida ya no le pertenece, sino al objeto."
Karl Marx, Manuscritos económicos y filosóficos (1844)



 


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